El P. Julio ha tenido la gentileza de visitarnos, aprovechando que tendrán, los sacerdotes de su Diócesis, retiro en Karmel Juyú. Además de enviarles un saludo cordial, les encomendamos para que sigan abundantes frutos a sus ejercicios espirituales.
Hemos aprovechado a dirigirle algunas preguntas a nuestro huésped especial. En otra ocasión pondremos algunas fotos que ha tenido la gentileza de cedernos para nuestro blog. Al final de la entrevista hemos subido un saludo suyo. Gracias P. Julio, y que Dios bendiga tu ministerio sacerdotal en tu querida parroquia de San Rafael Arcángel, Iztapa.
¿Cuándo realizaste tus estudios en el Seminario?
Mi formación sacerdotal la realicé en este Seminario tan apreciado por muchos. Ingresé al Mayor en el año 2001, después del año del jubileo, me recuerdo bien, pero había cursado el Bachillerato en el Seminario Menor en el 99.
¿Cuántos años de ordenado tenés?
Fui ordenado sacerdote el 20 de diciembre del 2008 en la diócesis de Escuintla. Tengo 3 años de ser sacerdote del Señor.
¿Algún recuerdo significativo de la vida del Seminario?
Que decir de ello, jajajajaja. Son muchos, de verdad, pero uno de los más significativos es el siguiente, me da mucha gracia contarlo ahora jajajaja. Recuerdo muy bien que acababan de abrir el Pollo Campero acá en Sololá; era, claro está, la novedad en el Seminario y me animé a pedir por teléfono el combo famoso. Di mis referencias y me dijeron: “dentro de media hora llegamos”. Y yo estaba pendiente de salir a recibir el cuerpo del delito. Y cuando, en una de esas, salí al patio de las canchas para esperar, llegan los de Campero y, cuál no sería mi sorpresa, el “padre Julito” (P. Julio César) sale a recibir el pedido... ¡Ja que pasada! Entonces entra así algo serio y pregunta: “¿quién pidió Campero?”, y tuve que decir que yo había sido. Me “cacharon” comprando Campero.
¿En dónde realizás tu trabajo pastoral?
Actualmente soy párroco de la Parroquia San Rafael Arcángel, del Puerto Iztapa, Escuintla. Tengo un año y tres meses de estar allá comiendo pescado y camarón y disfrutando un poco del calor y de las playas del Pacífico guatemalteco.
¿Cuál es el panorama de tu parroquia?
Lo diré en dos expresiones:
1. La necesidad de Dios. En medio de todo, y como está el mundo, las personas seguimos con la necesidad de Dios. Ciertamente encuentro en mi parroquia bastante de indiferencia religiosa, quizá en un 60%. Por ello se requiere de más animación espiritual para que se reavive esta necesidad de Dios.
2. Una tierra de exagerada misión. Es verdad. Si hay todavía lugares de misión en nuestro país, mi parroquia es uno de esos lugares. Esta tarea es muy costosa, pero con el auxilio de Dios se puede superar todo.
Hacen falta catequistas, ministros extraordinarios de la Comunión, grupos laicales comprometidos, para FORMAR a nuestros Agentes de Pastoral. Tengo 18 comunidades que atender, la afluencia de feligreses es poca, aunque ha crecido algo últimamente, y ahora estamos terminando de construir nuestro templo parroquial. Y mi parroquia es una de las más pobres de la Diócesis y, por ser zona costera, sabrán ustedes que es una tarea titánica.
¿Algún mensaje para los seminaristas?
Amigos seminaristas, motivarles a disfrutar de la mejor manera su formación en el Seminario; esta etapa en la que están es suya, realícense en ella, porque las nuevas generaciones de cristianos serán mas exigentes y tenemos que darles respuesta, sabiendo que somos testigos de Jesucristo en la actualidad. Todo esto es una aventura junto a Dios, que nos lleva a feliz término.
¿Alguno para los lectores de nuestro blog?
Agradecerles su tiempo dedicado a esta lectura, espero les haya hecho reír y sobre todo pensar que la Iglesia sigue necesitando ayuda, anímate tú también a dar lo mejor de ti, en el lugar donde te encuentres y demostremos así juntos la valentía extraordinaria de nuestra vida como cristianos católicos, evangelizando hoy, no tengas miedo.
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